Un estudio de la Universidad de La Laguna sobre la vulnerabilidad climática de la población de Canarias muestra que las zonas con viviendas más antiguas y peor acondicionadas para hacer frente al exceso de calor coinciden con una mayor presencia de población envejecida y con un incremento más intenso de las noches tropicales previsto para finales de siglo. El trabajo subraya que el cambio climático es un fenómeno complejo que exige analizar de forma conjunta vulnerabilidades múltiples y superpuestas: ninguna de ellas, considerada por separado, permite caracterizar el problema ni definir líneas de acción eficaces.
Los investigadores parten de una constatación: las evaluaciones del riesgo para la salud asociado al clima suelen dejar fuera de los análisis espaciales un elemento clave, la vivienda, que actúa como intermediaria entre el calor exterior y la temperatura a la que están expuestas las personas en el interior. La antigüedad y las características del parque residencial condicionan tanto su comportamiento térmico pasivo como las posibilidades de rehabilitación, por lo que el estudio propone incorporar estos factores como una pieza fundamental para comprender mejor la exposición al calor.