Centrándose en las economías avanzadas, el informe examina la relación entre el cambio climático, la pérdida de la naturaleza y la brecha mundial de protección aseguradora, y propone soluciones de política pública para reforzar la resiliencia y garantizar que las sociedades sigan siendo asegurables.
El informe analiza el desafío de la asegurabilidad más allá del seguro de bienes, demostrando cómo los riesgos climáticos y ambientales también están generando pérdidas en los ámbitos de la salud, la agricultura, la responsabilidad civil, la interrupción de actividades y las infraestructuras, lo que incrementa los costes sanitarios, reduce la productividad, eleva los precios de los alimentos y deja sin cobertura las disrupciones en las cadenas de suministro.