El presente informe ofrece una radiografía detallada de cómo la ciudadanía europea está experimentando ya los efectos del cambio climático y hasta qué punto se siente preparada para afrontarlos. A partir de una encuesta online realizada a más de 27.000 personas en 27 países de la UE, el documento revela que más del 80% de los encuestados ha sufrido al menos un impacto climático en los últimos cinco años, siendo el calor extremo el más extendido tanto dentro de los hogares como en los lugares de trabajo y en el entorno urbano.
La preocupación por el futuro también es elevada: la mitad de la población teme seriamente las olas de calor y los incendios forestales, riesgos identificados como críticos para la salud y el bienestar. Sin embargo, el estudio evidencia que la preparación doméstica frente a estos riesgos es insuficiente. Ninguna de las medidas de resiliencia propuestas —como sombreado, aislamiento, ventilación, sistemas de emergencia o seguros específicos— está presente en más de la mitad de los hogares, y un 22% reconoce no contar con ninguna.
El informe destaca marcadas desigualdades regionales y sociales. Las personas con menos recursos, los jóvenes, las mujeres, las personas con peor salud y quienes viven en el sur y centro‑este de Europa declaran verse más afectadas por los impactos climáticos, a la vez que tienen menos capacidad para adoptar medidas de adaptación.
Asimismo, aunque la mayoría de participantes afirma haber percibido acciones públicas como alertas tempranas o campañas informativas, las soluciones estructurales —como espacios verdes, centros de refrigeración o infraestructuras anti‑inundación— siguen siendo limitadas.
En conjunto, los resultados ponen de manifiesto que Europa afronta un clima más extremo sin estar aún suficientemente preparada, y subrayan la necesidad urgente de reforzar tanto las políticas públicas como las medidas a nivel doméstico para proteger especialmente a los grupos más vulnerables.