El pasado año no se batió ningún récord de días fríos en la España peninsular. Ni el anterior. Ni el anterior a ése. Nos tenemos que remontar a abril de 2022 para tener un registro de récord de días fríos en nuestro país. Aquel mes, una masa de aire excepcionalmente frío para la época arrasó de norte a sur, haciendo que, en el conjunto del país, las temperaturas se situaran 0,3 ºC más frías que el periodo de referencia.
Desde entonces y hasta ahora no hemos vuelto a tener un récord. Así, 2025 ha sido el tercer año consecutivo sin ningún récord de días fríos, algo nunca visto desde que hay registros. La influencia del cambio climático aquí es clara: sin él, se podrían haber recogido hasta cinco nuevos récords por frío en la Península, según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).
Meteoclimática, proyecto de análisis de datos del CREAF, ha querido analizar cómo ha sido este descenso de los récords en los últimos 30 años. Para ello, se ha basado en la definición de récords de días fríos de la AEMET, que se calcula a partir de la media de las temperaturas diarias para el conjunto de España.
Desde 1950, un récord de día cálido o frío se define cuando la temperatura media de una fecha iguala o supera los valores extremos registrados previamente para ese mismo día; sin embargo, aunque en un escenario sin cambio climático la probabilidad de alcanzar estos hitos debería disminuir con el tiempo y mantenerse equilibrada entre ambos extremos, la realidad actual rompe este balance estadístico. Por ejemplo, mientras que en 2025 la acumulación de datos históricos debería limitar de forma natural la aparición de nuevas marcas a solo 4,8 casos por cada tipo, la crisis climática provoca que los récords de calor se produzcan con una frecuencia mucho mayor que los de frío.