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Sector agrario

Sector agrario

La adaptación al cambio climático en el sector agrícola en nuestro país, incluyendo aquí la ganadería y la acuicultura, es estratégica ya que, aunque su peso en el conjunto del PIB nacional no supera el 3 %, su papel es determinante para el mantenimiento social y ambiental del extenso medio rural español.
 
La actividad agropecuaria en España es muy sensible al cambio climático pero, al mismo tiempo, tiene grandes capacidades para adaptarse, reducir su vulnerabilidad y, eventualmente, beneficiarse de posibles efectos positivos. La agricultura española puede verse afectada por el incremento de la temperatura del aire, por el aumento de la  concentración de CO2 en  la atmósfera, así como por los cambios en las precipitaciones estacionales. Los efectos no serán uniformes en las regiones españolas: en algunas zonas y para algunos cultivos pueden ser negativos, mientras que en otras pueden ser incluso positivos. En la ganadería, los impactos pueden resumirse en dos parámetros: ingestión y bienestar animal. El efecto más claro se produce sobre la disponibilidad de recursos forrajeros, lo que condiciona la ingestión y la rentabilidad de las explotaciones ganaderas, pero también se apreciarán efectos en los procesos parasitarios e infecciosos, cuyos agentes etiológicos y/o vectores están estrechamente ligados al clima.